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La idea principal del blog es mostrar información sobre música tropical, resaltando lo mas significativo dentro del genero SALSA, para compartirlo con aquellos melómanos amantes de la buena música

jueves, 13 de marzo de 2008

Ahora tenemos musica para compartir...

Bueno amigos, poco a poco estaremos agregando la mejor música del Cantante de los Cantantes, para que la puedan escuchar todos aquellos fanáticos que nos visiten. Accede al Box al principio del blog y selecciona tu canción preferida, entrevistas, audios de comentarios, etc. Si quieres colaborar y compartir en la variedad del mismo, envialo al correo oiganmigente_blog@hotmail.com y con gusto lo iremos agregando a la caja musical.
Gracias de antemano...
Es chevere ser grande, pero mas grande es ser chevere!!!!

sábado, 1 de marzo de 2008

Johnny Pacheco habla de Celia Cruz

Les dejo a continuación, una entrevista realizada a Johnny Pacheco, tomada prestada de un correo que me llegó...

Johnny Pacheco: "Celia era la orquesta"

Un año después de la partida de La Guarachera de Cuba, el músico dominicano recuerda a "la negra de los cien mil voltios de potencia"



Armando Lopez, New Jersey

Ahora que Celia le pone ¡azúcar! al cielo, Johnny Pacheco, dominicano de nacimiento y cubano de ritmo, nos habla de su hija, la salsa, y de su hermana musical, su inseparable negra de voz y corazón de oro.
Johnny es la historia viva. Su primer álbum, Pacheco y su Charanga Vol. 1, fue el más vendido de 1960, y se volvió un clásico. Cuando introdujo el ritmo pachanga, fue el delirio. Se convirtió en una estrella internacional, con presentaciones en Estados Unidos, Europa, Asia y toda Latinoamérica. Pacheco y su Charanga fue la primera banda latina que encabezó la cartelera del Teatro Apollo, del barrio neoyorquino de Harlem, el templo del jazz (1962).

Pacheco nació en zurrón. Cuando ya los violines le quedaban cobarditos, y su Charanga comenzaba a apagarse, lo llamaron para trabajar con metales en la Feria Mundial de 1964, y ahí mismo cambió de palo pa' rumba: ¡Nació Pacheco y su tumbao! Para que no fuera una copia de la Matancera, le agregó un bongó y un tres, al estilo de Arsenio Rodríguez. Ya contaba con el sonido y la fuerza necesaria para grabar a Celia.

Sólo faltaba la Fania, el mágico encuentro de Pacheco con el abogado Jerry Masuci, que lanzaría al mundo el nombre de "salsa", y llenaría el vacío que dejaba la música cubana, aislada en su revolución. La primera grabación de la Fania (1964) fue el disco 3-25. Pero el dominicano radicado en el Bronx no olvidaba su sueño: grabar a Celia.

¿Qué recuerda de su primer encuentro con Celia?

Cuando vi a Celia por primera vez, en 1960, ya yo tenía Pacheco y su Charanga. Fui a verla con la Sonora Matancera, al Teatro San Juan, de la calle 175 y Broadway.
Cuando la negra eléctrica salió al escenario con su voz que excedía las trompetas, me pellizcaba, no podía creerlo.

Yo era fanático de La Guarachera de Cuba, desde que era muy joven, mejor dicho, desde que éramos… Mi mamá escuchaba a través de la Radio Progreso habanera, las novelas y después la orquesta de Arcaño y sus Maravillas. Crecí con una transfusión de música cubana. Ver a Celia en escena, era lo máximo. Cuando gritó ¡Azúcar!, comenzó mi sueño: ¡grabarla con mi orquesta! Pero con mi charanga sabía que no lo iba a lograr. La voz potente de Celia necesitaba metales, así que puse a dormir el sueño.

La noche que volví a verla con la Matancera — en el teatro de la calle 14, The Academy — y cantó Caramelo, me dejó con la boca abierta. La Sonora tocó a un ritmo vertiginoso, y Celia cantó a una velocidad espantosa, sin comerse una sola fruta del texto de la guaracha, y cada fruta con una gracia, con una expresión distinta. Eso me convenció aún más: ¡tenía que grabar a esa mujer insólita! Ya aparecerían los metales.

¿No le pareció raro 3-25,el nombre de su primera grabación con la Fania?

Fue un regalito que me hice, el día de mi cumpleaños, el 25 de marzo. Pero pronto sentamos cabeza. Todo el dinero que entraba lo invertíamos para firmar músicos y cantantes.

¿Por qué bautizaste "salsa" a la música que tocabas?

El público se confundía con tantos nombres: que si el son, la guaracha, el guaguancó, y me dije: 'voy a poner todos los ritmos bajo un mismo techo', y así nació la salsa. Pero nunca he negado que hacíamos música cubana. Eso sí, le dimos otro color, porque en la Fania había puertorriqueñ os, dominicanos, cubanos, judíos y hasta descendientes de irlandeses.

Vivíamos en Nueva York, teníamos influencia del rock, del jazz, y cada uno venía con una forma de tocar distinta. En la música cubana tradicional, el ritmo quedaba atrás, y en la salsa lo llevamos delante, con el bajo en primer plano. No tengo que decirte que armamos tremendo revuelo. Firmamos a Rubén Blades, Ismael Miranda, Héctor Lavoe, Cheo Feliciano, Pete El Conde Rodríguez, Justo Betancourt. Sólo faltaba Celia.

¿Te fue difícil contratarla?

Cuando Masuci la llamó a la oficina que teníamos en la calle 57 con la Séptima Avenida, y la negra (elegantísima) llegó y dijo: 'qué bonito lugar', ya estaba resuelta a firmar contrato, porque Celia no tenía pelos en la lengua.

De inmediato comencé a buscarle nuevos temas, y a escribirle orquestaciones bien naturales, porque en sus grabaciones con Tito Puente no la sentía la Celia de la Sonora. La sentía cohibida, aplastada por tantos instrumentos. Ella era una cantante natural, podía cantar con una lata y un palo. Sonaban un ritmo con una botella y una cuchara, y Celia cantaba. No hacía falta más. Ella era la orquesta.

¿Cuál es el origen del mítico tema Químbara?

Estaba yo en Puerto Rico, cuando se me acerca un muchachito y me dice: 'Pacheco, yo tengo unos temitas que quiero que oigas', y le digo: 'bueno espérame aquí, tomate un café que tengo una reunión'. Pero me entretuve allá adentro. Cuando salí, ni me acordé del muchacho. Ya me iba, cuando me cayó atrás, gritando: '¿Eh, tú no me vas a oír?', '¿Oír qué?', le respondí. '¿No me dijiste que te esperara?'.

Y yo, con ganas de quitármelo de arriba, le lancé a modo de excusa: '¿tienes la partitura, o la grabación?'. Y me contestó: 'no señor, la tengo aquí', y apuntó para su garganta, y ahí mismo me cantó: "Químbara, quimbara, quimbaquín bambá…". ¡Me noqueó! Y le dije: 'ven pa' arriba, jovencito, déjame oír eso bien'. Se llamaba Junior Cepeda.

Le grabé como diez temas. Fue tanto el éxito de sus salsas, que se mudó para Nueva York, pero se empató con una mujer mayor, que celosa le pegó tres balazos. Lo mató cuando acababa de cumplir 22 años. La infeliz asesinó a uno de los mejores autores de salsa de todos los tiempos. Celia grabó Químbara, lo demás es historia.

Lo de Celia era mucha potencia…

Grabar con Celia fue un encanto. Decía que sí a todo. Quizá era demasiado buena. Abusaban de ella. En la televisión la tenían horas y horas sentada esperando su turno. Y se encogía de hombros, y exclamaba: 'bueno, si el horario es así'. Yo le protestaba: 'que te graben los tres temas que vas a cantar y después que editen'. Pero ella meneaba la cabeza: 'no, Pacheco, déjalos, que pierden su rutina'.

Celia era así, humilde de nacimiento… y desenfadada. Se dormía dondequiera. La envidiaba. Estábamos esperando para salir a escena, y ella me decía: 'déjame tirar una pestañita ahí, unos 20 minutos'. A veces íbamos a cenar y yo le hablaba: '¿te acuerdas del tema cual o más cual?', y de momento ella roncando, gggrrrrrrr, y yo hablando solo. Pero eso sí, la veías media dormilona, pero cuando salía al escenario era como si Pedro la enchufara. Lo que salía a la pista era una negra con cien mil voltios de potencia.

¿Cuál fue el momento más especial de aquella etapa?

Viajamos mucho, a España, a Suramérica. Pero el viaje inolvidable fue al África. En el avión fletado iban americanos famosos como James Brown y Lloyd Price, una retahíla de estrellas. Pero ninguno con el sabor caribeño. A las cinco de la mañana yo saqué la flauta, Pupy Lagarreta el violín, y Celia se alborotó. Bailó y cantó marcando la clave con dos chancletas de palo.

Los americanos no entendían nada. '¡Ustedes no duermen!'. Cuando aterrizamos en Zaire nos esperaban 10.000 negros dando gritos, y salió James Brown saludando: 'my people, my people', y de momento le pasaron por encima, ovacionando: '¡Pacheco, Pacheco!'.

Celia se dobló de la risa. James Brown, asombrado, preguntó: '¿y quién es el Pacheco ese?'. Y Celia le respondió: 'ese jabao que está ahí, y nosotros estamos aquí por él'.
Lo que no sabía Brown era que yo ya había ido nueve veces al África, conocía que adoraban la música cubana, y que su himno era La Guantanamera. Así que le pedí a Celia que la cantara. Cuando Celia, con su voz telúrica, comenzó a cantar el tema que popularizó Joseíto Fernández, 110.000 personas la corearon. Fue el momento más emocionante de mi vida. La música cubana volvía a sus raíces.

¿Qué relación profesional existió entre Pacheco, Celia y Marlon Brando?

El actor de Un tranvía llamado deseo era joven y apuesto, sonaba una tumbadora increíble. Nos subíamos a tocar a la azotea de la calle 45 y la Décima Avenida, en un barrio malísimo que le decían la Cocina del Diablo. Marlon era enfermo a la música cubana. Bailaba como un "salao", formando lío con su pelo, y hasta se defendía en español.

Una tarde me dijo en cubinglesh: 'Checo (nunca me dijo Pacheco), hoy sí Celia me va a oír tocar las congas'. Pero tuvo que escaparse, porque una turba quería su autógrafo. Dos años después, en Hollywood, al fin se encontraría con Celia. Marlon le preparó un concierto de tumbadora a la negra. Estaba excitado, como un niño, pero cuando comenzó a tocar, Celia comenzó a roncar. El actor más famoso del cine casi lloraba: 'soy un tumbador frustrado'.

Y es que Celia tenía sueño viejo, llegaba a la casa para tirarse en la cama. Yo oigo decir de las virtudes cocineras de Celia, y yo no sé cuándo tocó las ollas, porque en ese tiempo que vivía en Queen, comíamos de corre corre, en restaurantes, y haciendo chistes.

Para cada cosa, Celia tenía una respuesta comiquísima. En la escena, cuando inspiraba, le daba la espalda al público, y nos hacía muecas a los músicos, nos moríamos de la risa. Una noche, en México, en una de esas, se le cayeron las pestañas, y le quedaron colgando como una cortina, y músicos y público desgañitados de risa.

¿Por qué Celia nunca tuvo orquesta?

Adonde quiera que iba conocían su música. En Venezuela, Cuco y su Sonora; en México, la Sonora Dinamita, y, en Estados Unidos, su hermano Pacheco, porque aun después que terminó la Fania, seguimos trabajando juntos. Celia sabía que no era fácil controlar una orquesta. Los músicos son como niños. Nunca saben ni adónde van, ni a qué hora es el concierto, hay que llevarlos de la mano. Uno tiene que ser padre, madre y confesor de cada músico de su orquesta.

Supe de orquestas desde que nací. Mi padre era el mejor clarinete de la República Dominicana, dirigía la orquesta Santa Cecilia, pero también era sastre, y cosía a mucha velocidad. Llevaba el ritmo con la puntada, y silbaba la melodía. Cuando llegaba a la solapa del saco, retardaba la puntada, y yo le preguntaba: '¿qué ritmo estás cosiendo, papá?'. Y él me respondía: 'un bolero'. Mi padre me enseñó a enfrentar la música. Con quince años armé un trío: piano, bajo y yo en la batería. Tocábamos en el Chateau Madrid, de la calle 58, en Manhattan. A los veinte, formé Pacheco y su Charanga, luego la Fania… ¡Ha llovido tanto!

¿Por qué Nueva York? ¿Por qué la unión con los cubanos?

A los once años vine para Nueva York. Me mudé para Jackson Ave, en el Bronx, un barrio candela, pero lleno de música. Por allí vivían Charlie y Eddie Palmieri, Vicentico y Miguelito Valdés, Tito Rodríguez, Rey Santos.

El Bronx, el Barrio (West Harlem) y el Alto Manhattan, eran en los sesenta el centro de la música tropical y del jazz. Había cientos de clubes con música en vivo. Semanalmente nos juntábamos para las descargas de jazz, y a comerle a Patato Valdés su receta secreta: ¡rabo encendido! Tan sabroso lo cocinaba el tumbador cubano que el público se le colaba en la cocina. Pues un día, en pleno show, gritó: 'no cocino más', y hasta ahí llegó el rabo.

Fue una linda juventud. No había celos, ni estrellatos entre nosotros. Cuando comenzamos a viajar, nos encontrábamos cada miércoles en El Asia, el restaurante de chinos cubanos que habían huido del comunismo. Almorzábamos criollo, nos echábamos un tabaco y nos contábamos las giras, los éxitos y los amoríos. Yo siempre me reuní con músicos cubanos. Y hasta me casé con Cuqui, una cubana que adoro, que conocí en la Fania, con la que llevo ya veinte años, y que hoy es mi representante. Hay quien dice que soy un cubano que nació en República Dominicana y creció en Nueva York.

¿Cuál es el músico cubano que más influyó en ti?

Son tantos: Mario Bauzá, Machito, Pérez Prado, Arcaño. Pero fue el viejo Fajardo quien me ayudó con la flauta de cinco llaves. No había método para aprender el instrumento, y Fajardo lo inventó. Fajardo y sus Estrellas inspiraron a todas las charangas de Nueva York, que había muchas.

Constantemente llegaban muchos músicos exiliados de Cuba. Yo les daba trabajo en mi orquesta. En mi Charanga tuve a Daniel González, Julián Cabreras, Rudy Calzado. Y cuando empecé con el tumbao, tuve a Cachao en el bajo, y en las trompetas, al Negro Vivaes y Chocolate Armenteros. Los músicos cubanos sonaban con ese ritmo "sangandongo" , inimitable. Ahí tienes a Celia, ¡quieres algo más grande que eso!

¿Disfrutas ser la leyenda de la salsa?

Cuando me dieron un doctorado en mi pueblo, Santiago de los Caballeros, y leyeron mi trayectoria, que si toqué con Stan Kenton, Quincy Jones, Pérez Prado, Stevie Wonder… que si me había llevado tantos discos de oro, que si estoy en el Hall de la Fama, etcétera, etcétera, pensé: '¡carajo, yo soy un fenómeno!'. Pero cuando todos te dicen: 'cuídate Pacheco, que Tito Puente se fue y Celia anda por allá arriba, poniendo a bailar a los ángeles', me pego a la tierra y sé que sólo soy un dominicano con suerte.
Además, eso de leyenda me suena a mezcla de famoso y momia. Ahora resulta que me quieren celebrar mis 50 años en la música con los cantantes originales de la Fania, pero hay muchos de ellos que ya cantaron el manisero. Y en Colombia están anunciando mi último concierto: ¿será que piensan pegarme dos balazos?

Encuentro, 23 agosto, 2004

miércoles, 20 de febrero de 2008

Del Cd Hector Lavoe & Van Lester The Master and The Protege



Para el año 1993, Fania produce un álbum llamado "Hector lavoe & Van Lester The Master and The Protege". Según la carátula posterior del mismo, la denominan la última grabación de Hector Lavoe y tiene el arte del diseño e ilustraciones de Izzi Zanabria. Fue grabado por Willie Colón y su Orquesta en el año 1986. Los músicos participantes y el equipo que integró la producción, fueron los siguientes:
Teclado................ Jose Arturo Ortiz
Trombon................ Leopoldo Pineda
Trombon................ Lewis Kahn
Timbales y percusion... Marc Quiñones
Bongo.................. Raymond Colón
Bajo................... Oscar Cartaya
Conga.................. Bobby Allende
Coros.................. Willie Colón, Justo Betancourt, Tito Allen y Milton Cardona
Productor.............. Willie Colón
Productor Ejecutivo.... Jerry Masucci

En la parte interna de la carátula del cd, escribió Jerry Masucci una pequeña reseña sobre la historia de esta grabación, la cual expongo a continuación:

"Esta grabación al principio fue producida por Willie Colón y mi persona, en marzo de 1986. En aquel tiempo se grabaron 16 canciones, de las cuales ocho fueron presentadas en el album " Hector Lavoe Strikes Back ". Todas las canciones presentadas para los dos álbumes fueron escogidas por Hector, Willie y yo. Willie también supervisó todas los arreglos, las grabaciones de músicos, coros y la voz de Hector.
Lamentablemente, la salud de Hector le fallaba muy a menudo y le impedía asistir a las sesiones de grabación, y tal como resultó, él nunca pudo completar este álbum. Ya que éste era el último trabajo en el cual Hector, Willie y yo colaboramos juntos, estuve muy decepcionado de no haberlo completado. Sin embargo, un día para mi asombro, oí una canción en la radio que sonaba exactamente como Hector, pero yo estaba bastante seguro que nosotros en Fania nunca habíamos grabado tal canción.
Después de un poco de investigación, averigué que el cantante que yo había oído no era otro que Van Lester. Inmediatamente llamé a Ralph Mercado y convinimos que Van Lester completaría la voz que faltaba.
Yo espero que ustedes estén tan contentos como yo, con el trabajo de Lester completando el final de esta grabación, y que lamentablemente fue la última para Hector Lavoe.
Me gustaría agregar que fue una maravillosa experiencia trabajar con Javier Vazquez, quien supervisó la grabación de la voz de Lester y completó esta grabación.
Jerry Masucci"

Además, Jerry también escribe:
"Al final de este cd, he incluido pequeños fragmentos de conversaciones de Hector durante una sesión de grabación. Para mí, resume poco de la personalidad del Hector - siempre gracioso, nunca haciéndole daño a nadie y siempre deseándole a cada quien "Buena Suerte " ... Buena suerte"

Como muestra de lo que es éste álbum, les dejo la siguiente pieza musical, llamada "Contrato Barato", donde Hector comienza con la primera parte de la canción y luego Van Lester continua hasta el final de la misma... Espero les guste.



"Eres fiscal, jurado y juez para mi vida..."

lunes, 18 de febrero de 2008

Conoces esta historia?

Incidente entre Héctor Lavoe y El Jefe del Cartel de Medellín.

El anfitrión de la fiesta apuntó con su revólver a la cabeza de Héctor y amenazó con matarlo si la función no continuaba hasta las seis de la mañana. Los guardaespaldas del hombre levantaron de inmediato sus armas automáticas y rindieron cualquier movimiento de los músicos. Ismael Rivera protestó, Larry Landa había hecho el contrato sólo hasta las dos de la mañana, ellos estaban cansados y ya se había pasado el tiempo.
Los músicos no dieron el brazo a torcer; entonces una orden los sentenció a quedarse sin documentos y a ser encerrados. Era la madrugada del 1° de enero de 1981 y en una pequeña habitación de una finca, en las afueras de Medellín, Colombia, casi se asfixiaban los salseros más prestigiosos del mundo: Ismael Miranda, Vicentito Valdez, Ismael Rivera, Gilberto Colón Jr. y Héctor Lavoe.
Después de un rato de estar encerrados, Lavoe descubrió una pequeña ventana por la que podía salir; lo intentó y se dio cuenta de que daba al exterior de la casa. Con esfuerzo, todos los demás pudieron escapar por la misma ventana. Rápidamente huyeron a través de los matorrales hasta dar con una carretera. Al otro día, un desconocido los visitó en el hotel con un cheque, los pasaportes, unas disculpas y los instrumentos.
Así fue la vida del puertorriqueño Héctor Lavoe, una colcha de retazos: pistolas apuntando a su cabeza, sinsabores, alegrías, promesas, heroína, guaracha, mujeres, ron, cocaína y guaguancó. La salsa le enseñó el placer de vivir y también le inventó las circunstancias que acabaron con su vida. “Yo soy aquel que la gente reclama, pero nadie sabe comprender” (La fama).

* ocurrido en Año Nuevo de 1981 en Colombia

Tomado de www.lavoe.tk

Discos recientes de Hector Lavoe

Les dejo a continuación los discos más recientes editados en el 2007, aprovechando el resurgimiento comercial del Cantante de los Cantantes y sus multiples homenajes...

Asalto Navideño DeLuxe Edition

Contiene dos cd:
DISC 1:
1. Introduccion
2. Canto A Borinquen
3. Potpourri Navideno
4. Traigo La Salsa
5. Aires De Navidad
6. La Murga
7. Esta Navidad
8. Vive Tu Vida Contento
DISC 2:
1. Pescao (Potpourri Sambao)
2. Recomendacion
3. La Banda
4. Dona Santos
5. Cantemos
6. Pa' Los Pueblos
7. Arbolito
8. Tranquilidad

Hector Lavoe El Cantante The Originals

Contiene:
* El Cantante
* Che Che Cole
* Mi Gente
* Aguanile
* Que Lio
* Todo tiene su final
* El dia de mi suerte
* Periodico de Ayer
* Quitate tu
La Fania—la casa musical de Héctor Lavoe—se honra en conmemorar la vida y la música del afamado salsero con este disco, una nueva colección que incluye 13 éxitos originales del incomparable ‘rey de la salsa.’ El álbum contiene un remix exclusivo de ‘Mi Gente’ por parte del aclamado DJ Louie Vega—sobrino de Héctor Lavoe y ganador del cotizado premio Grammy.

Hector Lavoe Greatest Hits

Contiene:
- periodico de ayer
- el cantante
- mi gente
- rompe saraguey
- el todopoderoso
- de ti depende
- hacha y machete
- el dia de suerte
- todo tiene su final
- calle luna calle sol
- aguanile
- ah - ah o - no
- che che col
- el malo

Hector Lavoe La Voz A Man And His Music

Contiene:
01 Aguanile
02 Banda
03 Ah-Ah/O-No
04 Te Conozco
05 Abuelita
06 Qué Bien Te Ves
07 Barrunto
08 Pirana
09 Murga
10 Juana Peña
11 Che Che Colé
12 Triste y Vacía
13 Timbalero
14 Mi Gente
15 Todo Tiene Su Final
16 Todopoderoso
17 Periódico de Ayer
18 Isla del Encanto
19 Cantante
20 Sabio
21 Hacha y Machete
22 Vamos a Reír un Poco
23 Rey de La Puntualidad
24 Ublabadú
25 Aléjate
26 Fama
27 Mi Gente
La Fania también lanza al mercado la antología musical A Man And His Music – La Voz – una nueva colección que acapara 27 canciones que capturan la trayectoria artística de Héctor Lavoe. Como si fuera poco, todas las grabaciones originales de Lavoe se encuentran disponibles con sus carátulas originales e incluyen detalladas notas discográficas y por primera vez en la historia de Fania, la música es transferida digitalmente para crear la mejor experiencia sonora disponible.

Basada en publicación realizada por www.lavoe.tk

Anecdota de Paula C, Ex Novia de Ruben Blades respecto a Hector Lavoe

Paula C, exNovia de Rubén Blades, nos relata a continuación una interesante anécdota, que tuvo ella con Rubén y Héctor:
..… Una de las cosas que hizo (Rubén), desde el principio con Fania, fue componer para que artistas ya consagrados como Ismael Miranda grabaran sus canciones. Asi que, antes de ser reconocido como cantante, ya era apreciado como compositor dentro de la empresa disquera. Fue su calidad como compositor lo que le permitió ser reconocido por Fania. Recuerdo en particular que fue Ismael Miranda el primero en reconocer, y dar crédito públicamente, a Rubén por sus composiciones. Rubén nunca lo olvido. Siempre creí que Rubén es un compositor que también canta, en vez de un cantante que también es compositor. Constantemente recibía llamadas de gente diciendo “necesito una buena tonada”.
Eso fue lo que precisamente ocurrió con “El Cantante”. Willie lo llamo porque Héctor había sido hallado con una sobredosis dentro de un auto y necesitaba una “buena canción o tonada” para ayudarle a regresar a la escena. Inicialmente Rubén no quiso darle la canción a Héctor, pero lo convencí de que lo hiciera.
Me encantaba Héctor Lavoe y la broma mas grande entre Rubén y yo era que Héctor fue mi cantante favorito (lo sigue siendo). Cada vez que Héctor se presentaba me aseguraba de ir a escucharlo.
En una oportunidad, durante un concierto de Fania All Stars en el Madison Square Garden de Nueva York, Rubén vino hasta donde yo estaba sentada en medio de la audiencia y me llevo tras bastidores –lo que yo odiaba- Sin pronunciar palabra me condujo hasta donde Héctor estaba, recostado sobre una de las puertas. Al llegar justo al frente de Héctor (Rubén) me pregunto: ‘quien es tu cantante favorito?’ y le conteste ‘ Héctor Lavoe’. Héctor se sonrió sin saber exactamente lo que ocurría y fue cuando Rubén dijo: ‘ Héctor, sabes quien es ella? Es mi novia Paula’. Héctor entonces rió a carcajadas. Al principio me molesto un poco pero después entendí que se trato de un gesto muy generoso de Rubén. El y Héctor eran, para ese entonces, rivales musicales.

Por: Alison Weinstock, & Paula C / www.maestravida.com